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Autor: Dra. Ibarra




Introducción

La vitamina C, también conocida como ácido ascórbico, es una vitamina hidrosoluble. Mientras que la mayoría de los animales son capaces de sintetizar la vitamina C en su organismo, los humanos no tienen la capacidad de generar su propia vitamina C; tienen que obtenerla a través de la dieta.


Se ha asociado el nivel reducido de vitamina C con una serie de trastornos cardiovasculares, inclusive enfermedades cardiacas, hipertensión, derrames cerebrales y ateroesclerosis, así como algunos cánceres. Una ingesta suficiente de vitamina C puede ayudar a reducir el riesgo de desarrollar algunas de estas afecciones.


Funciones para la salud

Una ingesta suficiente de vitamina C (ácido ascórbico) es importante puesto que ayuda al cuerpo a:

  1. Generar colágeno, una importante proteína para la piel, cartílagos, tendones, ligamentos y vasos sanguíneos

  2. Hacer crecer y reparar tejidos

  3. Colabora en el proceso de reparación celular o a cicatrizar heridas

  4. Reparar y mantener huesos y dientes

  5. Sintetizar neurotransmisores (muy importante para la salud mental y emocional de todas las personas)

  6. Bloquear algunos de los daños causados por radicales libres al actuar como antioxidante, junto con la vitamina E, el betacaroteno y muchos otros nutrientes vegetales. Estos daños pueden contribuir al proceso de envejecimiento y al desarrollo de cáncer, enfermedades cardiacas y artritis.

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), que presta asesoramiento científico a los responsables políticos, ha confirmado que se han demostrado unos claros beneficios para la salud de la ingesta de vitamina C en la dieta, ya que contribuye a lo siguiente: • Protección de los constituyentes de las células frente a los daños oxidativos;

  • Formación normal de colágeno y función normal de huesos, dientes, cartílagos, encías, piel y vasos sanguíneos

  • Incremento de la absorción de hierro no hémico

  • Funcionamiento normal del sistema nervioso

  • Funcionamiento normal del sistema inmunitario

  • Funcionamiento normal del metabolismo productor de energía

  • Mantenimiento de la función normal del sistema inmunitario durante y después del ejercicio físico intenso.


Evidencia científica de la reducción del riesgo de enfermedades

Se ha asociado el nivel reducido de vitamina C con una serie de afecciones, inclusive enfermedades cardiacas, presión arterial alta (hipertensión), derrames cerebrales, algunos cánceres y ateroesclerosis. Una ingesta suficiente de vitamina C puede ayudar a reducir el riesgo de desarrollar algunas de estas afecciones.


Enfermedades cardiovasculares

  • CONFIRMADO EN LA PREVENCIÓN DE INFARTOS: Los resultados de estudios científicos para determinar si la vitamina C ayuda a prevenir ataques al corazón o derrames cerebrales difieren. La vitamina C no ha demostrado disminuir los niveles de colesterol o reducir el riesgo global de sufrir ataques al corazón, pero algunas evidencias sugieren que podría ayudar a proteger las arterias contra daños (ateroesclerosis) al actuar como antioxidante.

  • CONFIRMADO EN LA HIPERTENSIÓN Y ATEROSCLEROSIS: Presión arterial alta Estudios de población sugieren que las personas que comen alimentos ricos en antioxidantes, inclusive la vitamina C, corren un menor riesgo de sufrir presión sanguínea alta (hipertensión) que aquellas con dietas más pobres.

Cáncer

  • CONFIRMADO: Los resultados de muchos estudios de población sugieren que el comer alimentos ricos en vitamina C podría estar asociado con un bajo índice de cáncer, por ejemplo de pulmón, estómago y, posiblemente, de mama. Dado que estos alimentos también contienen muchos micronutrientes y antioxidantes beneficiosos, no sólo vitamina C, es imposible decir con seguridad que la vitamina C protege contra el cáncer.

Artritis

  • CONFIRMADO: La vitamina C es esencial para la producción de colágeno, que forma parte del cartílago normal. La osteoartritis destruye el cartílago, ejerciendo presión en los huesos y articulaciones. Investigaciones sugieren que los radicales libres también pueden participar en la destrucción del cartílago y que los antioxidantes, como la vitamina C, pueden limitar estos efectos perjudiciales. Existen algunas evidencias de que las personas con una dieta rica en vitamina C son menos proclives a sufrir osteoartritis o artritis reumatoide.

Enfermedades oculares asociadas a la edad

  • CONFIRMADO: La vitamina C parece colaborar con otros antioxidantes, inclusive el betacaroteno y la vitamina E, para proteger los ojos contra el desarrollo de trastornos como cataratas o degeneración macular (DMAE), las principales causas de ceguera legal en personas mayores de 55 años. Los beneficiarios parecen ser las personas con enfermedades oculares avanzadas asociadas a la edad.

Otros trastornos

  • Aunque la información es limitada, estudios sugieren que la vitamina C podría también ayudar a fomentar el funcionamiento del sistema inmunitario, mantener las encías sanas, reducir los efectos de la exposición al sol (quemaduras o enrojecimiento), cicatrizar quemaduras y heridas, reducir los síntomas del asma inducido por el deporte e inhibir la absorción de plomo tóxico.



Otras aplicaciones

Advertencia: Cualquier tratamiento dietético o farmacéutico con altas dosis de micronutrientes necesita supervisión médica.



  • Diabetes Las enfermedades cardiacas y los derrames cerebrales son las principales causas del fallecimiento de personas con diabetes.

La evidencia de que la diabetes implica un aumento de la producción de radicales libres condujo a la hipótesis de que un aporte superior de nutrientes antioxidantes, como la vitamina C, podría ayudar a reducir el riesgo de enfermedades cardiacas en personas diabéticas. Hasta la fecha, los ensayos no han probado que la suplementación con vitamina C sea beneficiosa para el tratamiento (o prevención) de enfermedades cardiacas en personas diabéticas.


  • Resfriado común

Estudios han demostrado que la toma de suplementos de vitamina C con regularidad (no sólo al comienzo de un resfriado) provoca una pequeña reducción en la duración de un resfriado (en torno a 1 día). En estudios que examinaban a personas que ejercitan en entornos extremos (como esquiadores o corredores de maratón), la vitamina C pareció reducir el riesgo de contraer un resfriado.



Recomendaciones para el consumo

El aporte diario recomendado de vitamina C varía de acuerdo con la edad, sexo, grupo de riesgo y otros criterios aplicados en los diferentes países. Mientras que en la Unión Europea se ha recomendado una ingesta de 45 mg de vitamina C al día, en EE. UU. se han definido como adecuados 90 mg/día para los hombres y 75 mg/día para las mujeres. Se recomiendan cantidades superiores de vitamina C para las mujeres embarazadas y lactantes.


Situación de consumo

Sondeos de nutrición en países europeos sugieren que sólo cerca de un 50% de la población alcanza la ingesta de vitamina C recomendada.


Deficiencia

Si bien es raro hallar deficiencias graves en países industrializados, algunas evidencias sugieren que mucha gente podría presentar una ligera deficiencia de vitamina C.

  1. Fumar cigarrillos reduce la cantidad de vitamina C en el cuerpo, por lo tanto, los fumadores corren un mayor riesgo de una deficiencia.

Los signos de deficiencia de vitamina C incluyen cabello seco y quebradizo, inflamación de las encías, encías sangrantes, piel áspera, seca y escamosa, cicatrización lenta de heridas, facilidad para la formación de MORETONES O HEMATOMAS, hemorragias nasales (SANGRADO DE LA NARIZ) y una menor capacidad de prevenir infecciones (PERSONAS QUE SE ENFERMAN O QUE USAN ANTIBIÓTICOS MÁS DE UNA VEZ AL AÑO).


Una forma grave de deficiencia de vitamina C es el escorbuto.



Fuentes

La vitamina C está muy extendida entre las frutas y verduras: los cítricos, grosellas negras, pimientos, verduras verdes como el brócoli y las coles de bruselas, y fruta como las fresas, guava, mango y kiwi son fuentes especialmente ricas.

Dependiendo de la estación, un vaso mediano de zumo de naranja recién exprimido (es decir, 100 g) contiene de 15 a 35 mg de vitamina C.


Seguridad y Toxicidad de la Vitamina C

Aunque se ha sugerido una serie de problemas con grandes dosis de vitamina C, ninguno de estos efectos adversos para la salud se ha confirmado, y no existen pruebas científicas fiables de que una gran cantidad de vitamina C (hasta 10 g/día en adultos) sea tóxica.


El nivel de ingesta máximo tolerable En EE. UU. se ha establecido un nivel de ingesta máximo tolerable de vitamina C de 2 g (2.000 mg) diarios para los adultos con el fin de evitar diarreas y molestias gastrointestinales.


Interacción con medicamentos Advertencia: Debido a las posibles interacciones, los suplementos dietéticos no deben ser tomados con medicamentos sin consultar previamente a un profesional médico.


Cada día que pasa la evidencia científica en torno a la nutrición antiinflamatoria va acumulando más información que justifica la adopción de una alimentación baja en carbohidratos fermentables (baja en FODMAP) como tratamiento principal en las enfermedades digestivas tan prevalentes como el Síndrome de Intestino Irritable.


Una información reciente de varias publicaciones apunta hacia un nuevo sospechoso de problemas digestivos graves: los fructanos. La verdad es que con tanta información de lo que es "saludable" y lo que no... lo más común es que ya no sepamos bien a bien cual es la "verdad" y caigamos en confusiones enredando los datos cuando no tenemos la guía de un/a profesional de la salud que nos apoye.

Todo lo referente a novedades en torno a los carbohidratos fermentables (Alimentos altos en FODMAPs) va más relacionado con una afección denominada «sensibilidad al gluten no celiaca» (lo cual se parece pero no es lo mismo que la enfermedad celiaca), la cual se encuentra en el ojo del huracán de los expertos en nutrición y que cada avance es una batalla ganada pues demuestra una gran complejidad y variedad de características que reflejan la importancia que toma la nutrición especializada o individualizada para cada persona.


¿Qué tienen que ver los FRUCTANOS en los problemas digestivos?

Recientes estudios científicos han relacionado esta familia de polisacáridos y oligosacáridos (FRUCTANOS) con la llamada "sensibilidad al gluten no celíaca", debido a que los Fructanos serían "el componente inflamatorio" del GLUTEN, esta novedad científica nos invita a cuestionarios.


¿Qué pasaría si el GLUTEN no es el verdadero culpable de todos los males como se pensaba y que realmente de los que era inocente?


La novedad reside en que se ha vinculado la ingesta de unos compuestos (carbohidratos) llamados fructanos con la inflamación intestinal en las personas que no padecen enfermedad celiaca; para muchos expertos, los fructanos serían los verdaderos detonantes en los daños digestivos en las personas que sufren de colitis. Esto es muy importante para todos aquellos que no cuentan con un diagnóstico claro de sus problemas digestivos e intestinales, ya que ayuda en la búsqueda del verdadero culpable de lo que sufren a diario.



¿Qué son los FRUCTANOS?

Los fructanos son carbohidratos, polisacáridos y oligosacáridos formados exclusivamente por unidades de D-fructosa. Los encontraremos exclusivamente en fuentes alimentarias vegetales, entre las que destacan los provenientes de la familia de las aliáceas. Por ejemplo en los puerros, el ajo o la cebolla, pero también en los espárragos, las alcachofas y, por supuesto, el trigo, el centeno y sus derivados. La cantidad de fructanos en el centeno y el trigo es menor que en los otros productos mencionados,. El cuerpo humano no puede digerir los fructanos, llegan al intestino sin modificar y allí las bacterias los fermentan (los convierten en otras sustancias o gases inflamatorios) provocando síntomas como:


  1. Diarrea

  2. Distensión (abdomen globoso)

  3. Meteorismo (gases)

  4. Ruidos intestinales

  5. Malestar intestinal o dolor tipo cólico


Es muy curioso porque son considerados fibra alimentaria (fibra soluble) y se les atribuyen muchos beneficios entre los que destacan la disminución del riesgo de cáncer y mejorando el tránsito intestinal, sin embargo, en personas sensibles, generarían más problemas que beneficios.


Pero... ¿Porqué se sospecha de los Fructanos como los "culpables" de la sensibilidad alimentaria?


En estudios clínicos de gran calidad en los cuales se incluyeron personas que reportaron síntomas gastrointestinales compatibles con "COLITIS" (sin diagnóstico formal de Sensibilidad al Gluten No Celiaca "SGNC"); a las cuales se les dieron alimentos con Gluten, Alimentos altos en FRUCTANOS y alimentos bajos en FODMAPs por tiempos prolongaods (más de 7 semanas), encontrándose que aquellos pacientes que consumían Fructanos presentaban síntomas compatibles con el Síndrome de intestino irritable.


La historia del SGNC


Es un buen momento para plantearse las dudas que sobre la SGNC tiene la comunidad científica ( previas a la publicación del estudio en cuestión). No caben dudas respecto a la naturaleza y diagnóstico de la enfermedad celíaca. Resumiendo, la celiaquía es un trastorno autoinmune crónico del aparato digestivo, producido en personas genéticamente predispuestas por el gluten. Se caracteriza por una reacción inflamatoria en la mucosa del intestino delgado, que dificulta la absorción de macro y micronutrientes y cuyo único tratamiento eficaz para controlarla es una dieta sin gluten estricta para toda la vida.


Entre muchos otros síntomas posibles, son muchos los relacionados con las funciones intestinal, digestiva y absortiva. Su diagnóstico no es inmediato, pero cuenta con un protocolo definido y útil que puedes encontrar en este enlace del Ministerio de Sanidad. Así, el que cumple con los criterios diagnósticos puede decirse que padece enfermedad celíaca. Si un paciente sufre de determinada sintomatología, parecida a los de la celiaquía pero sin cumplir con los criterios diagnósticos mencionados en el enlace, sufrirá de algún otro trastorno o enfermedad, pero no de celiaquía.

Desde hace unos años atrás ha tomado cierta carta de credibilidad -posiblemente a rebufo de la indiscriminada y absurda moda antigluten- la conocida como SNCG. En estos pacientes, y una vez descartada la enfermedad celíaca según el protocolo, se observan una serie de síntomas gastrointestinales como diarrea, dolor o hinchazón abdominal, aunque también pueden presentarse manifestaciones extradigestivas como cansancio, dificultad para concentrarse y dolores musculares o articulares, muchas de ellos comunes con la celiaquía.


Una característica determinante en estos pacientes es que la sintomatología se alivia o remite con la eliminación en la dieta de aquellos cereales portadores de gluten, lo que ha propiciado la inclusión del término “gluten” en su denominación sin que se sepa a ciencia cierta si el causante de esos síntomas son sus propias proteínas, otras proteínas de algunos cereales o incluso elementos de otra naturaleza, como la fracción de hidratos de carbono donde entrarían los fructanos.


Siendo rigurosos, hay que matizar que la SGNC -o algo que se le parece-, fue descrita inicialmente en la década de los ochenta, tal y como informa Jorge García Bastida, profesor en la Universidad Internacional de La Rioja que conoce muy bien la enfermedad celíaca (también como paciente). Pero entonces fue relativamente relegada al olvido hasta hace apenas 7 u 8 años, cuando -coincidiendo con el inicio de la fiebre antigluten-, se obró el milagro de su redescubrimiento. El reconocido Dr. Peter Gibson fue uno de los artífices del descubrimiento, cuando con el fruto de sus investigaciones avaló de alguna forma la SGNC allá por 2011. Dos años más tarde, él mismo puso en entredicho sus hallazgos al publicar este estudio, en el que no observó efecto alguno del gluten en la dieta de 37 pacientes con SGNC. Algo de lo que se hicieron eco algunos medios, pero tuvo escasa repercusión.

No es azar que el mismo Peter Gibson sea uno de los firmantes de la publicación que apunta a tener en mayor consideración a los fructanos. Adscrito a la universidad de Monash, ha centrado una buena parte de su trabajo en el diseño de una dieta denominada “baja en alimentos con FODMAP” -por sus siglas en inglés, baja en Oligosacáridos, Disacáridos, Monosacáridos y Polioles Fermentables- donde entroncarían los fructanos en cuestión (al considerarse dentro de los oligosacáridos). Todo ello como indicación para los pacientes del poco específico Síndrome de Intestino Irritable.


Anque hay bastante información sobre las dietas bajas en FODMAP en la web de la universidad, sus planteamientos no tienen una acogida unánime dentro de la comunidad científica. Tal vez sea por su estrategia de retirar una importante cantidad de alimentos portadores de esos FODMAPs en bloque a pacientes diversos con una sintomatología digestiva relativamente parecida, sin matizar si a algunos les beneficiaría retirar solo algunos de estos alimentos (y a otros no).

Las dietas bajas en FODMAP no son precisamente fáciles de seguir, ya que limitan una gran cantidad de alimentos. Además, implica a buena parte de los de origen vegetal, como frutas, verduras, hortalizas, cereales, legumbres o frutos secos. Con las opciones que quedan no es fácil seguir las recomendaciones generales de salud en las que se propone la presencia de una cantidad destacada de alimentos de origen vegetal fresco, así que la terrible monotonía de estas dietas no es precisamente lo peor que te puede pasar.


Buscando la raíz del problema


No sabría si decir si el número número de personas afectadas de sintomatologías digestiva es creciente, pero todo apunta a que sí. Aparte de las que tienen un diagnóstico definido -como la enfermedad de Crohn o la colitis ulcerosa, agrupadas en las enfermedades inflamatorias intestinales-, las intolerancias y por supuesto la celiaquía, hay un amplio porcentaje de pacientes que quedan fuera y para las que se ha creado una especie de cajón de sastre” diagnosticándolas como Síndrome de Intestino Irritable.


Para estos pacientes, la etiología de su malestar es desconocida, y el pronóstico y tratamiento son especialmente variables sin que se puedan concretar medidas dietéticas, farmacológicas o quirúrgicas generales. Son pacientes relativamente desesperados, para los que no hay un tratamiento definido. En ellos, de forma periódica, se van contrastando propuestas -como estas dietas bajas en FODMAP- con una tasa de éxito variable. Muy variable.


Por eso se hace imprescindible seguir investigando en la línea del estudio sobre los fructanos, a la vez que es preciso que la población general no tome el rábano por las hojas -a partir de lecturas en diagonal, de radio-macuto o de webs de dudosa fiabilidad- y emprendan absurdas cruzadas anti-gluten, anti-fructanos, anti-leche o anti-lo-que-sea. Al igual que los cacahuetes -o cualquier otro alimento- pueden ser especialmente peligrosos para personas alérgicas a estos productos, no por ello se prohíben los cacahuetes (ni el huevo, ni la leche, ni los melocotones, ni el pescado, etc). No hay que entrar en esa peligrosa espiral, cuyo único fin parece ser el criminalizar nutrientes o alimentos sin motivo.

La situación de las personas con trastornos digestivos es preocupante, pero afortunadamente éstos no afectan a todo el mundo. Así que primero, tranquilidad y buenos alimentos (para la mayoría). Y segundo, por favor más investigación para que los afectados por cualquier dolencia más o menos difusa o poco específica -de momento- puedan aliviar sus síntomas y llevar una vida lo más satisfactoria posible.






 
 
 

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©2023 by Mindful Health Monterrey (Nutrición, Metabolismo y Emoción). Creado por Dra. Alex Ibarra

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